Telde, otra vez tarde con sus propios vecinos

Una vez más, el Ayuntamiento de Telde vuelve a mostrar que su capacidad de reacción ante los problemas del municipio llega siempre cuando el daño ya está hecho. Esta vez, los afectados son los vecinos del barrio de La Herradura, que llevan semanas denunciando el mal estado de varias calles, los baches que ya parecen cráteres y la falta de alumbrado en zonas donde apenas se ve al caer la noche.Solo ahora, después de que las quejas se viralizaran en redes y algunos medios locales lo mencionaran, el consistorio anuncia una “actuación prioritaria” para mejorar el asfaltado y el alumbrado público.

El problema no es solo el deterioro del barrio, sino la sensación de abandono generalizado. Cada vez que los vecinos alzan la voz, el Ayuntamiento promete actuar “en lospróximos días”, pero los días pasan y los problemas se repiten. Es el mismo guion que ya hemos visto en Jinámar, San José de las Longueras o Las Remudas. Lo más preocupante es que la administración solo parece reaccionar cuando la presión vecinal se hace pública, como si gobernar consistiera en apagar incendios en lugar de prevenirlos.

Reflexión Pulso Canario:
Telde no necesita más comunicados de última hora, sino planificación real y presencia en los barrios. Las promesas sobre el papel no tapan los baches ni iluminan las calles. O el Ayuntamiento empieza a escuchar antes de que las quejas se conviertan en titulares, o la desconexión con los vecinos será total.

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