Vivienda asequible en Canarias: muchas promesas, pocas llaves
El Gobierno de Canarias ha vuelto a anunciar su compromiso con la vivienda asequible, impulsando programas público-sociales que combinan inversión institucional y gestión compartida con entidades sociales. En palabras de la Consejería de Vivienda, el objetivo es “reforzar el parque público y ofrecer alquileres dignos a precios razonables”.
Pero en la práctica, los números siguen siendo muy bajos frente a la demanda. Se estima que más de 17.000 familias continúan en lista de espera para acceder a una vivienda protegida en las islas. Mientras tanto, el precio medio del alquiler supera los 900 euros mensuales en las zonas urbanas, y en islas como Lanzarote o Fuerteventura, el auge turístico ha desplazado a muchos residentes de sus propios barrios.
La llamada “colaboración público-social” puede ser positiva, pero no resuelve el problema de fondo: la escasez de suelo urbano, la falta de control sobre el alquiler vacacional y una burbuja especulativa que crece año tras año. En Canarias, tener casa se ha convertido en una meta lejana, incluso para quienes trabajan a jornada completa.
El desafío no es construir más viviendas, sino garantizar que sean realmente habitables, accesibles y protegidas del mercado especulativo. Porque de poco sirve inaugurar pisos si las familias que más lo necesitan siguen esperando fuera.
Reflexión Pulso Canario
La vivienda no es un favor del Estado ni un privilegio de quien puede pagarla: es un derecho básico.
Mientras el discurso político hable de “avances”, pero la gente siga sin poder alquilar sin miedo, el problema seguirá creciendo.
Canarias necesita políticas de vivienda reales, sostenidas y con coraje.
Por Daniel Ponce | Pulso Canario
Basado en información publicada por el Gobierno de Canarias y datos de la Cadena SER.
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