Cuando los barrios hablan y el gobierno calla

El portavoz socialista en Telde, Alejandro Ramos, denunció este fin de semana la falta de apoyo del grupo de gobierno a las asociaciones vecinales del municipio. Según explicó, muchas entidades llevan meses sin recibir ayudas, sin respuesta a sus peticiones y sin participación real en la toma de decisiones. No se trata de un asunto menor: son los colectivos vecinales los que sostienen la vida en los barrios, los que organizan actos, mantienen tradiciones y alertan de los problemas que la administración ignora.

La crítica de Ramos llega en un momento en el que el desencanto vecinal crece. En Jinámar, El Caracol o La Pardilla, la queja es la misma: el Ayuntamiento promete cercanía, pero gobierna desde los despachos. Los portavoces institucionales aparecen para la foto, pero desaparecen cuando toca reparar una acera, atender a un colectivo o escuchar una asamblea. Telde no necesita más discursos sobre participación ciudadana; necesita funcionarios y concejales que caminen los barrios y sepan lo que pasa en ellos.

Porque lo que Ramos denuncia hoy, los vecinos lo llevan diciendo años. Y mientras tanto, la ciudad sigue partida en dos: una Telde oficial que corta cintas y una Telde real que tapa baches y organiza rifas para arreglar una cancha.

Reflexión Pulso Canario:
Los barrios no piden milagros, piden presencia. Si el Ayuntamiento no escucha a quienes sostienen la vida comunitaria, perderá lo más valioso que tiene: la confianza vecinal. Gobernar no es aparecer en las fiestas, es responder cuando el foco se apaga.

Por Daniel Ponce | Pulso Canario

Basado en información de OndaGuanche

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