Inversiones de lujo en Las Palmas
Ayer se hizo público que la UD Las Palmas ha adquirido una mansión de gran valor en Santa Brígida, la antigua residencia de Eufemiano Fuentes Díaz, expresidente del club en los años cincuenta. Una finca exclusiva, con varias edificaciones, jardines y hectáreas de terreno, que de entrada suena más a activo inmobiliario que a inversión deportiva.
La cuestión es: ¿en qué momento un club que dice estar ajustando su presupuesto para fichajes y que aún no ha logrado hacerse con su propio estadio o terreno de juego privado encuentra espacio para esta operación? Porque mientras la mansión aparece en titulares, los aficionados siguen escuchando que “no hay presupuesto para gastar en plantilla”, que “el estadio aún no es del club” y que “hay que priorizar saneamiento”. Y todo esto se escucha… pero no se ve traducido en mejoras tangibles inmediatas para el equipo en la cancha o para los aficionados en las gradas.
No se trata de demonizar la adquisición —es legítima la diversificación patrimonial—, pero sí de exigir coherencia. Si una entidad deportiva se presenta como luchadora, cercana al aficionado, con raíces sociales, debe tener claro que los recursos pueden ir a construcciones, pero también a ilusión, resultados y promesa cumplida. La pregunta que todos los seguidores se hacen es: ¿Por qué hay dinero para bienes de lujo, y no para reforzar la plantilla, ni para competencias, ni para un estadio que sea verdaderamente "nuestro"?
Reflexión final:
Gestionar un club de fútbol no es solo levantar títulos o comprar bienes: es también repartir prioridades, construir sueños y cumplir promesas. La mansión puede quedar bien en la memoria patrimonial, pero el aficionado no sueña con inmuebles: sueña con goles, con ascensos y con un estadio propio. Y cuando esos sueños se enquistan, la mejor mansión se queda vacía de emoción.
Por Daniel Ponce | Pulso Canario
Información sacada de udlaspalmas.net y Canarias7
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