Turismo en Canarias: más gasto, menos gente… ¿y los canarios dónde quedan?
El Gobierno de Canarias ha presentado su nueva hoja de ruta turística: menos masificación y más gasto por visitante. La consejera de Turismo, Jessica de León, lo resumió con una frase que ya da que pensar: “Si dijéramos que caben 20.000, el 20.001 ya no cabe”. La idea es priorizar un turismo de mayor poder adquisitivo y reducir el impacto ambiental y social que la saturación ha dejado en las islas durante los últimos años.
Sobre el papel, suena bien. Menos volumen, más calidad. Pero detrás de ese discurso se esconde una pregunta que muchos canarios se hacen: ¿quién se beneficia realmente de ese cambio? Mientras los hoteles rediseñan su oferta para captar al visitante “premium”, los vecinos siguen pagando alquileres disparados, viendo cómo las zonas residenciales se convierten en parques temáticos y cómo los servicios públicos se adaptan más al turista que al residente.
El modelo turístico de las islas parece avanzar hacia una exclusividad que amenaza con alejar aún más a la población local de su propio territorio. Si el turismo de masas trajo saturación, el turismo de élite puede traer desigualdad. La economía sigue girando alrededor del visitante, mientras los canarios continúan sin un plan serio de vivienda, diversificación económica o recuperación de espacios naturales afectados.
El turismo es, sin duda, un motor esencial, pero también un espejo que refleja nuestras contradicciones. Y en esa imagen, cada vez cuesta más reconocerse.
Reflexión Pulso Canario
Canarias no necesita más turistas ricos, sino un modelo justo. Que el desarrollo turístico no se mida solo en gasto por visitante, sino en bienestar para los residentes. Porque el verdadero lujo sería poder vivir dignamente en la tierra que millones vienen a visitar.
Por Daniel Ponce | Pulso Canario
Basado en información publicada por COPE
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